martes, 26 de octubre de 2010

La vida en círculos

 
Todos viajamos, yo viajo a través de mis sentidos y siempre vuelvo al mismo momento, su beso penetra mis sentidos como una aguja clavada como una daga en el pecho. Tomé otro viaje alguna vez, sin embargo, de nada sirvió, el cielo me acompaño durante un tiempo, luego se alejó, probé unos labios amargos en ese entonces, pero sirvió, de algo sirvió haber viajado tanto, pues el viaje se torna complejo, recorrí más de un camino tratando de olvidar, rasgué mi piel con manos entorpecidas, pero siempre volví, porque pese a estar negándolo dentro de mi cabeza y creyendo que estaba tomando un buen viaje, volví, nuevamente a regocijarme en esos brazos que me elevan hasta el cielo, a ese viaje permanente que tiene solo un nombre, el cielo, mi cielo coloreado de tormentos felices, algo complejo, pese a los mil viajes, preferí volver, no encontré otro cielo, aunque si conocí varios infiernos, tentadores y atractivos a la vida, intenté quedarme durante un tiempo, ver como sería, aprovechar el viaje, lo digo otra vez, juro que lo intenté. Entonces, más que este sueño, el viaje no trascendió nada, me dejó un gusto amargo, unos besos memorables, una caída permanente y el desconsuelo. Ahora, como en un círculo, volví, renací, desaparecí y reaparecí, y decidí ahora completamente consciente, quedarme esta vez, en un viaje en círculos, yo encontré mi cielo, eterno y para siempre...

jueves, 14 de octubre de 2010

Demanda un dolor perdido

Hemos olvidado cuantas heridas cicatrizaron y el dolor que conllevo curarlas, hemos cerrado capítulos sin saber cual era el verdadero fin. Esta vez yo no quiero que sea así. Podría felizmente gritarle al oído que marcó mis sentidos, que el miedo se ha tornado agresivo, que los colores se han limitado a ser blancos y negros, pero su sonrisa amarga me llevara consigo. Ahora bien, podría susurrarle al viento que el no ver en colores es positivo, pues he aprendido a valorar lo que no hace daño, que aprendí del dolor para saber que cuando no lo sientes es porque estás bien, gritarle al viento que no me importa que esta flor se halla marchitado, pues tengo un jardín a mi espalda. Pero hace frío, necesito un abrigo, ¿estás tú conmigo?, creo verte, tocarte y sentirte, pero pareces tan lejano siendo parte del pasado. Hemos olvidado tantas cosas, yo solía vomitar mis amarguras a tus pies, solía también sacar un escondido amor de tu rincón, solía gritar cuanto te amaba, solíamos hacernos daño con palabras, con actos y con susurros mal entendidos, solíamos ser tan niños. Hoy, ha pasado tanto tiempo, van corriendo los años y seguimos olvidando, olvidando que seguimos aquí, que no importan las sonrisas, que no importa si lloré, si grité, si oculté un dolor perdido, hoy importa que estás aquí conmigo, que estoy perdida pero no importa si es contigo, hoy podemos compartir nuestro dolor, pues es mutuo, el mio es tuyo, lo se, puedo sentir tu pecho aferrarse al mio y es tan lindo. Hoy importa que hemos demandado un dolor al viento, que la vida nos agradecerá que demandamos un silencio que nos hará escuchar lo esencial, tengo un jardín a mi espalda, tengo una vida por caminar, tengo una experiencia que contar, un horror ha sido transformado en enseñanza y esto es posible al ver una flor marchitada en un libro de escritos, que guarda tormentos, que guarda vida...¿ahora lo entiendes?