Ahora que ha pasado
tiempo, que he continuado la vida sin ti, que he probado otros mundos, otros
lugares, sabores, personas, te recuerdo de vez en cuando en algunas canciones
que hablan de un amor constrictor, de un error y de no desesperar. En lo último
me equivoqué. No fui capaz. La
desesperación de no vivir alimentó el yo que tanto deseé ocultar, terminó por
mostrarse todo aquello de lo que suelo escapar. Entiendo la partida, la
distancia, pero todavía quisiera volver el tiempo atrás. Hay tantas cosas que
no volvería a hacer, y unas cuantas que mantengo y que incluso, repetiría.
Todavía no llego al
punto de arrepentirme del amor que entregué, probablemente si lo volviera a
vivir, lo volvería a entregar. Me volvería a entregar. Entregarme a ti. De vez
en cuando me gusta recordarte, pero lo cierto es que te olvido cada día. Te
busco en los sonidos y en algunas letras que retumban en mi cabeza. Ya no te
encuentro en el canto como solía hacerlo antes, es una pena, porque me golpea
fuerte la ausencia cuando canto.
Lo extraño de todo esto
es que me siento mucho más grande, más fuerte. El amor después del amor le
llaman algunos, y te parecerá increíble saber cuánto he leído al respecto y el
amor después del amor es tan profundo como el amor mismo. Las emociones no
están escritas, te divertirá saber que aún queda por sentir, lo bueno y lo
malo, lo entretenido de escribirte mientras debiera estar trabajando, lo
entretenido de pegarme en los dedos todos los besos que quise darte, el espacio
y la distancia que calan por las
noches como el frío de un crudo invierno y un mal sueño. Un mal sueño en
que reconocía la verdad en cosas que tú no.
En las mismas calles he
vagado y he recordado vagar contigo, he cobijado mi amor en una frazada por no
poder darte mi calor. He cobijado mi sentir en estas palabras. He hecho el amor
conmigo misma, pues no te encuentro en ningún lado. Has desaparecido. Y yo ya
no desespero. He construido un nuevo yo sin ti. He aprendido a vivir otra vez.
He alejado todo lo que me hace pensar en
ti. Ya no te bebo en el café, ni te fumo en mi marihuana. Que por cierto es
fiel compañera en mi camino hacia el olvido. Te recuerdo con cariño.
He aprendido que no hay
tal destino, que no hay tal cuento en que éramos los dos, porque yo
nunca fui una, y nunca pudiste entenderlo. Las calles todavía huelen a ti como la
ropa que guardo en mi closet. Encuentro en mi billetera tu nombre, tus dichos,
tus fotos, me da pena sacarlo, borrarlo, pero el tiempo pasa y me veo obligada
a dejarte atrás.
Eventualmente, dejaré
de escribirte.
Mientras existan vestigios de tu amor entre mi ropa, seguiré
haciéndote saberlo. Porque sé que todo siempre está por verse, que aunque
“camine directo al sol”, me confortará pensarte, encontrarte en algún pedazo de
mi memoria, y aunque ahora no haya nada
que entender, de mí nacerá algo nuevo, algo que significará para mí y no para
ti.
No recordé el 8 de
abril, y no olvidé en 12 años un 26 de abril. Ahí entré en la cuenta que si
somos historias, la nuestra sólo fue.
Hay algunas marcas que no se borran. Ahora entendí que la finalidad de la vida
no cae en recordar un día, sino en recordar aquello que cambió tu vida. Tú no
me cambiaste, sólo en ti pude encontrarme, me alegro de haberme cruzado
contigo, terminé por encontrarme cuando te fuiste. No me arrepiento de nada. Ni
de dejarte ir, ni de quedarme conmigo. Me abracé cuando tuve pena y vi señales
jamás vistas.
Tuve que vivir para
comprender todo.
Entendí cuando
cambiaste, cuando entraste a otro mundo, cuando me quedé atrás porque todavía no era mi momento. Porque ya estoy aquí,
libre, ya empecé a vivir, y aunque no estés ni te interese la libertad que
siento, siempre habrá algo de mí en ti, y yo agradecida camino llevando lo que dejaste de ti en mí.
Todos los caminos
conducen al aprendizaje.
Ahora veo todo, porque
también lo viví. Tampoco quiero llegar a casa después de una jornada laboral para darle explicaciones a alguien.
Agradezco tanto vivir esto estando sola. Porque no es amor el dejar que te
toquen otras manos, el placer de un buen beso o de una buena conversación, no,
eso no es amor. Amor es seguir viviendo sin tu amor. Amor es desahogarme en
estas líneas porque es cierto, es cierto que viví pero no es la vida, amor es
escribirte y dejar de cantarte cuando no escuchas. Amor es vivir y dormir
cuando quiero hacerlo, es no tener obligaciones y que feliz me hace no haber
sido obligación.
Te recuerdo con cariño.
Porque cuando negaste
conversación, te estabas negando a ti mismo, porque yo siempre he estado aquí y jamás me voy a ir, porque mi esencia es
permanente, es perdurable aunque deje de amar lo que creí que amaba, si es que
lo que conocí hasta ahora es realmente amor. Porque ya no estoy segura si antes,
o ahora era. soy feliz, pero estoy segura que nada me cambiará, ni el dinero,
ni las instituciones, ni las personas, ni tú, pues yo me soy fiel a mí. Y
espero que te seas fiel para siempre, ante la música, ante lo que eres, para
con quienes serás, seré.
No sé qué haría si
volviera a verte. Prefiero pensarte con una sonrisa en la cara, cambiar mi casa
por un espacio nuevo, cambiar tu azul por mi azul, porque azulado no te
incluye, porque el amor después del amor no existe en la cabeza, pero se siente
en las manos que escriben, que tocan, en los labios que
cantan, en los besos que estoy dando, en los que no pude dar, y en todas las
veces que quise gritarte y que callé, en todos los llamados negados, en las
palabras que ocultaste, en todo lo que ocultaste, ahí yace agonizante tu amor,
ahí yace junto al mí, que también agoniza.
Porque las palabras son
lo único que tengo, y aunque no creíste jamás en ellas, porque no logré
convencerte de lo genuina de ellas, sigo pensándome con cariño, porque mis
afecciones y muestras de amor siempre lo han sido, y por lo visto, lo serán.
Porque si algo he aprendido es de mi intuición y de mi selección para entregar y no entregar lo que soy. Y cuando decidí entregarme, decidí
también entregarme al sufrimiento de tenerte y no verte, y no tenerte y verte
en todos lados.
Ahora no te veo, ni te
siento, ni tu voz, ni tu sonido interminable, ni un delay infinito, ni una
canción con mi nombre, ahora simplemente no te veo.
Te recuerdo con cariño.
Espero algún día volver
a sentir algo de lo que sentí contigo multiplicado por mil. Estoy segura que ese día no soltaré a nadie
más, pero no me aferro ni a la idea, ni a tu recuerdo ni al recuerdo de alguien
más, sólo siento, porque la magia está en estar simplemente. Y porque
simplemente encuentro placeres en cosas que no estaba viendo antes. Antes,
cuando nuestras visiones fluctuaban entre sí, se tambaleaba el amor con nuestra visión de
mundo, con esos mundos paralelos y diferentes que resultaron ser nuestros
universos.
Quisiera que entiendas
que no se trata de superar nada, que esto es afrontar, en mi medida, bajo mis
términos, aquello que siento de algo que fuimos parte alguna vez los dos. Que
no hay más dolor atrás que la nostalgia de tener frío y no tener abrigo en tus
abrazos, y que algún día mis letras ya no te pertenecerán, porque ya veo el
mundo de otra forma, y porque ya no eres parte de él, en la superficie, en lo
terrenal, porque de alma siempre estarán los puentes que me llevaran a
pensarte, y espero, ojalá, siempre pensarte con cariño.
Te recuerdo con cariño.
*Me inspiró una lectura por la mañana, "el amor después del amor", linda lectura para una mañana fría, me llevó a esos lugares impensados de los que uno se oculta en su propia mente, y fue liberador, me hizo escribir todo eso que tenía dentro desde hace un tiempo, y agradezco, toparme con la lectura, y con todos a los que podría llegarte mi escritura de hoy.





