Y he cometido tantos errores, y no me he arrepentido jamas de ninguno, quizás sea una maldita, pero esta vida me ha llenado de sonrisas, he hecho lo que es y no debido, y la sensación de equivocarte no es dolorosa, si no que te entrega un extraño placer desconocido y adictivo a la vez, suena peligroso y debo admitir que eso llama mi atención. Lo peor, o tal vez lo mejor es cuando un momento te lleva a la cabeza la imagen de una de tus películas preferidas, y es la mejor escena de todas, la que siempre quisiste repetir y al fin lo hiciste, realmente es una situación mágica. Como una noche compartida, como un abrazo inesperado, como un detalle alocado, y como una actitud que te descoloca, que te deja impactada y a su vez, lleva consigo a la conciencia, que te grita despavorida que te has equivocado, y así, sin más, entiendes que estás jodida y que ya poco te importa tu conciencia, que estás viviendo, otra vez, como en las películas, como tus actores predilectos y tu siendo el actor principal, el protagonista de esa nueva cinta, que acaba de empezar y que luego de su gran climax, tendrá un muy buen final ...

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